Artefacto

Como podríamos amar sin aceptar. Es una vieja y conocida costumbre adueñarnos de lo amado, hacernos creadores y fundadores de un sentimiento. Creemos que creamos, que nuestra presencia puede generar amor en aquel, que mis atributos son generadores de energí­a amoristica… Como podrí­amos generar si nuestros atributos ni siquiera nuestros son. Somos espejos de algo más, no por similitud, sino mas bien como un artefacto reflectivo. Suena feo para la existencia normal del yo soy, pero para la existencia del no ser un manojo de ideas y creencias heredadas, aprendidas, asimiladas, inventadas o imaginadas, para esa existencia es la realidad. No somos más que espejos. Como alguien puede crear y luego no crear? Como alguien que ama puede luego odiar? Momentos… Lapsos de reflejo a un atributo de algo más que yo. Ajeno a mi, yo soy deseo. Aceptando mi yo como un simple, o mejor dicho, noble artefacto comenzamos el camino de aceptación. Amar a alguien es aceptar esta condicion de artefacto también en el otro, pobre aquel quién ha sido etiquetado como creador de decepción, cuando vivimos en el error. Una culpa casual mencionada en un momento determinado y justo conveniente para el tironeo culposo, en lugar de aceptar que aquel es un estado por el cual la persona que dices amar está transitando. No significa que te obligues a pasarlo, tampoco que lo sufras a su lado, que compartan angustia o que colisiones diariamente con lo mismo. La aceptación de la realidad sólo genera un suelo desde donde tomar una decisión. Amar o querer, querer o desear, desear o agradar, agradar o depender.

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